104 años, 900 bautizos y 400 bodas: la vida sacerdotal del padre James C. Turro

104 años, 900 bautizos y 400 bodas: la vida sacerdotal del padre James C. Turro

El padre James C. Turro, con 104 años, continúa activo en su labor sacerdotal tras casi ocho décadas de ministerio.

El sacerdote más veterano de la archidiócesis de Newark y posiblemente de Estados Unidos, el padre James C. Turro, cumplió 104 años el 26 de enero. Su parroquia, Nuestra Señora de la Misericordia en Park Ridge, organizó una semana de actos en su honor, entre ellos una reunión denominada «Muffins con monseñor», donde se compartieron sus pasteles de chocolate preferidos. Aunque una intensa tormenta de nieve obligó a posponer la celebración varios días, el entusiasmo de sus feligreses permaneció intacto.

Natural de Jersey City, el padre Turro cursó estudios en la escuela primaria de San Pablo de la Cruz y en la secundaria de San Pedro. Impulsado por dos tías que eran Hermanas de la Caridad, ingresó en el seminario y fue ordenado sacerdote en 1948, iniciando su ministerio en la iglesia de la Santísima Trinidad en Hackensack.

Posteriormente, amplió su formación académica en la Universidad Católica de América en Washington, donde obtuvo la licenciatura en Sagrada Teología, y luego en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, especializándose en Sagrada Escritura. Más tarde, se incorporó al claustro docente del seminario de la Inmaculada Concepción, donde impartió clases durante más de seis décadas y escribió varios libros.

A lo largo de su trayectoria, el padre Turro ha combinado la enseñanza con el ministerio pastoral, desempeñándose como vicario los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Misericordia. Allí es reconocido por sus homilías breves y directas, que rara vez superan una página. Ha bautizado a cerca de 900 personas y ha oficiado alrededor de 400 bodas en Park Ridge.

El sacerdote expresa con sencillez su vocación: «Pensé que me gustaría ser sacerdote, pero no sabía cuánto lo disfrutaría hasta que me puse manos a la obra». Añade que nunca dudó de su camino: «Sentí que Dios quería que fuera sacerdote, así que seguí adelante». Reconoce que, aunque en cualquier profesión existen días rutinarios, nunca le ha resultado una carga cumplir con sus obligaciones religiosas.

Actualmente, el padre Turro mantiene una actitud serena y tranquila, pero continúa dispuesto a proseguir con su labor. Fieles y visitantes acuden a la parroquia desde distintos puntos del país para verlo, y él conversa con los estudiantes de la Academia Nuestra Señora de la Misericordia tras la misa diaria.

Comentarios
0
Silvia Esteban
3 horas hace
La vida del padre James C. Turro es un testimonio de la fidelidad al sacerdocio en una época que lo desprecia. A pesar de sus 104 años, su dedicación no es solo admirable, sino un llamado a replantear el sentido del servicio y la entrega en la iglesia. ¿Cuántos hoy están dispuestos a seguir su ejemplo sin buscar reconocimiento?
Like Me gusta Citar
Escribir un comentario

Enviar

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.

Hasta luego