La red que quiere monopolizar los abusos en la Iglesia sin apenas estructura

La red que quiere monopolizar los abusos en la Iglesia sin apenas estructura

La organización ECA ha construido una imagen de actor global en la lucha contra los abusos en la Iglesia, aunque recientes informaciones cuestionan su tamaño real, su cohesión interna y el alcance efectivo de su influencia.

Ending Clergy Abuse (ECA) se presenta como una plataforma internacional formada por víctimas y activistas que actúa como altavoz y grupo de presión en casos de abusos vinculados a instituciones eclesiales, especialmente dentro de la Iglesia católica. A través de campañas globales y de la reivindicación de la política de “tolerancia cero”, la organización ha conseguido hacerse un hueco en el debate público internacional.

En los últimos meses, la entidad ha intensificado su exposición mediática mediante encuentros y foros de gran repercusión. Sin embargo, informaciones recientes ponen en cuestión la solidez de esa imagen de actor global, al describir una estructura reducida y afectada por tensiones internas.

La audiencia con León XIV: un gesto sin efectos prácticos

Uno de los hitos más difundidos por la organización fue la audiencia concedida por León XIV en octubre de 2025. Según Vatican News, el Papa recibió a una delegación de ECA para escuchar demandas de víctimas y propuestas relacionadas con la política de “tolerancia cero”.

No obstante, la reunión no desembocó en anuncios concretos ni en compromisos formales. Se trató de un encuentro breve de diálogo, sin medidas prácticas comunicadas tras la audiencia.

A pesar de ello, ECA presentó la cita como un logro político y mediático, utilizándola como aval de interlocución directa con el Vaticano. Así, un gesto de escucha institucional fue convertido en elemento de legitimación pública, reforzando la percepción de influencia.

Posteriormente, la organización volvió a captar atención con la cumbre celebrada en Buenos Aires el 16 de diciembre de 2025. El foro reunió a denunciantes, periodistas y juristas y prestó especial atención al caso argentino relacionado con el Opus Dei, en el que varias mujeres han acusado a la institución de haber mantenido a algunas antiguas miembros en condiciones de servidumbre y explotación.

ECA no figura como parte procesal en ese procedimiento, pero sí impulsó el encuentro y contribuyó a proyectar el caso en medios internacionales. La propia entidad definió el evento como un “summit global”, encuadrándolo dentro de su agenda contra el abuso institucional y reforzando su narrativa de actor internacional.

Dimensión real y foco exclusivo en la Iglesia

Frente a esa proyección pública, un texto reciente firmado por el exmiembro Martin Scheuch sostiene que la organización contaba “oficialmente con 45 miembros” y que, en diciembre de 2025, ocho de ellos renunciaron, alegando desacuerdos con el funcionamiento interno y cuestionando el talante democrático de la dirección.

Si esos datos son exactos, la salida representaría un porcentaje significativo del total, lo que dibuja una estructura limitada y vulnerable a crisis internas. Las afirmaciones atribuidas al antiguo integrante apuntan así a un contraste claro: una red con notable visibilidad mediática, pero con una dimensión organizativa mucho menor de lo que su discurso sugiere.

A ello se suma otro elemento de debate: la focalización casi exclusiva de ECA en los abusos cometidos en el ámbito eclesial, mientras que otras instituciones sociales —educativas, deportivas o civiles— también han afrontado casos de gravedad. Esa concentración temática ha reforzado su perfil en el debate sobre la Iglesia, pero al mismo tiempo ha suscitado interrogantes sobre el alcance real de su agenda y sobre los criterios que determinan sus prioridades.

En este contexto, tanto la audiencia con el Papa —sin anuncios ni compromisos— como la cumbre de Buenos Aires han servido para consolidar una imagen de influencia internacional. Sin embargo, las dudas sobre su tamaño, su cohesión interna y la delimitación de su campo de actuación invitan a distinguir entre presencia mediática y peso efectivo en la gestión global de los abusos.

Comentarios
0
Eduardo Zamora
23 horas hace
ECA no es más que una fachada mediática que oculta su fragilidad interna; una red con apenas 45 miembros y crisis internas. ¿Cómo se atreve a reclamar “tolerancia cero” en la Iglesia si no puede sostenerse ni a sí misma? ¡Exigimos transparencia real y acción efectiva!
Like Me gusta Citar
Escribir un comentario

Enviar

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.

Hasta luego