La Iglesia Católica en Nicaragua sufre una creciente represión bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que ha prohibido más de 16.500 procesiones desde 2018. Esta situación afecta a los fieles y sacerdotes, quienes enfrentan controles estrictos y amenazas. Recientemente, se prohibieron las misiones pastorales en la Diócesis de León, impidiendo que el clero cumpla con su labor evangelizadora. La represión busca silenciar la fe y limitar la expresión religiosa en el país. Puedes leer el texto completo en Iglesianoticias.com.
