El Papa León XIV ha designado a Carlo Roberto Maria Redaelli como nuevo Secretario del Dicasterio para el Clero en el Vaticano.
Carlo Roberto Maria Redaelli, arzobispo de Gorizia, asumirá un puesto relevante en la Curia romana como Secretario del Dicasterio para el Clero, uno de los departamentos más influyentes de la administración vaticana. Este dicasterio se encarga de asuntos relacionados con el clero diocesano, incluyendo su ministerio pastoral, disciplina, formación continua y apoyo material, además de supervisar seminarios, programas formativos nacionales, promoción vocacional, disciplina clerical y dispensas vinculadas a las órdenes sagradas.
El Dicasterio también tiene autoridad sobre seminarios interdiocesanos, asociaciones clericales y, tras el motu proprio Ad charisma tuendum del Papa Francisco, sobre la gobernanza de Opus Dei. Actualmente, el prefecto es el cardenal surcoreano Lázaro You Heung-sik, quien tiene previsto retirarse el próximo año. Fuentes consultadas por LifeSiteNews señalan que Redaelli podría ser su sucesor.
Se confirma que Redaelli ha sido auxiliar de Milán entre 2004 y 2012, y arzobispo de Gorizia desde 2012. Es licenciado en derecho canónico y ha protagonizado diversas controversias, entre ellas sus posturas sobre la Misa Tradicional en latín. En la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana en noviembre de 2018, cuestionó la validez jurídica del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, que reconocía el uso libre del Misal Romano de 1962. Según Redaelli, el Misal promulgado por Juan XXIII fue derogado por Pablo VI, lo que invalidaría el motu proprio y la liberalización de la Misa Tradicional. Sin embargo, esta afirmación carece de base jurídica, ya que no existe ningún acto explícito que haya derogado el Misal de 1962 y, conforme al derecho canónico, no se presume la revocación de una ley previa en caso de duda. Además, Benedicto XVI reconoció un derecho nunca suprimido, no concedió una derogación.
En cuanto a su perfil público, Redaelli ha sido señalado por sus posiciones favorables a la comunidad LGBT. En 2020, el periodista Luciano Moia, del diario Avvenire de la Conferencia Episcopal Italiana, mencionó al arzobispo en un libro donde defendía que la Iglesia debería considerar la castidad en las relaciones homosexuales del mismo modo que en el matrimonio. Moia citó la reacción de Redaelli ante la “boda” homosexual de un líder scout católico en 2017, destacando que el arzobispo “rechazó el papel de juez, no absolvió ni condenó, sino que invitó a la comunidad a reflexionar para discernir si, incluso en un hecho tan divisivo, se puede recibir algún aspecto de gracia. Fue una intervención en busca de moderación y de esa invitación a acoger, discernir e integrar que impregna el magisterio del Papa Francisco.”
Estas posturas contrastan con la doctrina expresada en el Catecismo de la Iglesia Católica, que, basándose en la Sagrada Escritura, define los actos homosexuales como “intrínsecamente desordenados”, contrarios a la ley natural, cerrados al don de la vida y carentes de verdadera complementariedad afectiva y sexual, por lo que “bajo ninguna circunstancia pueden ser aprobados”. Solo después de esta afirmación, el catecismo aborda la castidad, que para las personas con inclinaciones homosexuales implica la continencia absoluta.
