Durante el vuelo de Estambul a Beirut, el Papa León XIV respondió a varias preguntas de los periodistas, deteniéndose especialmente en la guerra en Ucrania y en la situación del Líbano.
Durante el viaje aéreo, el Papa dialogó con los periodistas presentes a bordo, abordando el conflicto en Ucrania y la crisis que afecta al Líbano. El Santo Padre explicó que para la guerra en Ucrania existen ya “propuestas concretas de paz”, y subrayó la necesidad de no resignarse a la lógica de las armas, sino de respaldar toda iniciativa diplomática creíble que pueda conducir a un alto el fuego y a negociaciones estables.
Dirigiéndose en particular a las autoridades libanesas, el Papa León XIV pidió un compromiso renovado por la paz interna y regional, invitando a la clase dirigente a situar en el centro el bien común y la protección de los sectores más vulnerables. Denunció con firmeza la “hemorragia” de jóvenes y familias que abandonan el Líbano en busca de condiciones dignas de vida, definiendo este fenómeno como una herida profunda para el país y para toda la región de Oriente Medio.
El Pontífice insistió en la responsabilidad tanto de las instituciones libanesas como de la comunidad internacional para promover reformas políticas y económicas que devuelvan confianza a los ciudadanos y generen oportunidades laborales, evitando así que los jóvenes se vean obligados a emigrar. Reiteró que la paz no consiste solo en la ausencia de guerra, sino también en justicia social, lucha contra la corrupción y construcción de estructuras que garanticen servicios esenciales, estabilidad y seguridad.
En sus palabras, recordó el papel fundamental de las distintas comunidades religiosas presentes en el Líbano, exhortándolas a colaborar para preservar el carácter pluralista del país y rechazar toda forma de instrumentalización política de la fe. Señaló que el diálogo interreligioso y la convivencia entre cristianos y musulmanes constituyen un recurso valioso no solo para el Líbano, sino para toda la región; su salvaguardia es parte esencial de cualquier camino duradero hacia la paz.
Acerca del conflicto ucraniano, León XIV se refirió nuevamente a las “propuestas concretas de paz” como indicio de que aún existen márgenes para una solución negociada. Invitó a las partes implicadas y a los mediadores internacionales a no dejar caer estas posibilidades, insistiendo en que cada día perdido significa nuevas víctimas, destrucción y sufrimiento para la población civil. El Santo Padre aseguró que la Iglesia continuará respaldando todo esfuerzo humanitario y diplomático destinado a poner fin al conflicto.
Asimismo, apeló a la responsabilidad de los líderes políticos mundiales para que prevalezca el valor necesario para tomar decisiones impopulares pero imprescindibles para alcanzar la paz, frente a presiones derivadas de intereses económicos o militares. Subrayó que la historia juzgará con severidad a quienes prefieran prolongar las hostilidades antes que abrir con determinación el camino del diálogo.
En relación con el Líbano, expresó su cercanía hacia las familias afectadas por la crisis económica, la inestabilidad política y las consecuencias derivadas de las tensiones regionales. Solicitó a la comunidad internacional no olvidar al país del cedro ni dejarlo sin apoyo mediante ayudas específicas e iniciativas orientadas a reconstruir su tejido social y económico. Al mismo tiempo animó a los libaneses a mantener viva la esperanza y continuar trabajando por un futuro basado en convivencia pacífica y desarrollo compartido.
León XIV concluyó su encuentro con los periodistas recordando que la misión de la Iglesia es acompañar a los pueblos sufrientes, dar voz a quienes carecen de ella y recordar constantemente a los poderosos su responsabilidad moral. Tanto respecto a Ucrania como al Líbano señaló como prioridades irrenunciables una búsqueda sincera de paz, protección efectiva para jóvenes y familias, así como promoción firme de justicia social para construir un futuro distinto.
