La Gruta de la Natividad, ubicada en la Basílica de Belén, se someterá a su primera restauración en seis siglos, un proyecto impulsado por diversas autoridades religiosas y políticas.
El Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa han anunciado conjuntamente la próxima restauración de la Gruta de la Natividad, contando también con la colaboración del Patriarcado Apostólico Ortodoxo Armenio y bajo el patrocinio de la Presidencia del Estado de Palestina. Este esfuerzo conjunto refleja un compromiso ecuménico para preservar un lugar de gran significado espiritual y cultural.
El presidente palestino Mahmud Abás, durante su visita a Roma los días 5 y 6 de noviembre, se reunió con el Papa León XIV y participó en la inauguración de la exposición Belén Renacido, celebrada en el complejo de San Salvador en Lauro. En ese contexto, destacó la reanudación de las obras en la casa natal del Príncipe de la Paz como «señal de gran esperanza y renacimiento para toda Tierra Santa». La restauración se realiza conforme al decreto presidencial de 2024 y en respeto al statu quo histórico que regula los lugares sagrados.
La empresa italiana de Prato, responsable de la rehabilitación de la Basílica de la Natividad hace dos años, ha sido nuevamente seleccionada para llevar a cabo este proyecto. La elección responde a la necesidad de mantener la continuidad en el método, la artesanía y el cuidado artístico que requiere un espacio de valor sagrado tan elevado. Según el sitio web de la Custodia, los preparativos están concluidos y las obras están próximas a iniciarse.
Giammarco Piacenti, director de la firma italiana, explicó que la restauración comenzará a finales de enero e incluirá la intervención sobre todas las superficies de la gruta: la roca expuesta, los suelos de mármol, las columnas, las decoraciones, la estrella de plata que señala el lugar exacto del nacimiento de Jesús, el mosaico y el altar. Un equipo de entre seis y ocho personas, incluyendo trabajadores locales, se turnará para realizar las labores. Piacenti añadió que desde 2013 han formado a numerosos operarios en Tierra Santa.
El proyecto contempla además trabajos técnicos de consolidación en áreas adyacentes, respetando la unidad arquitectónica del santuario y el espíritu de colaboración que lo sostiene para la humanidad. Estas restauraciones también beneficiarán a las familias de los trabajadores implicados, contribuyendo a la economía de Belén, afectada por el conflicto entre Israel y Hamás y la suspensión de las peregrinaciones, las cuales están comenzando a retomarse gradualmente desde la fase dos del plan de paz de Donald Trump.
Esta iniciativa representa un acontecimiento de renovación y cooperación entre la Iglesia Ortodoxa Griega y los Franciscanos, custodios de la Gruta. Según la declaración oficial, «este proyecto representa un compromiso cristiano unido encaminado a preservar el patrimonio espiritual, histórico y cultural de la Santa Gruta para las generaciones futuras, y a proteger la dignidad de un lugar donde el mensaje cristiano ha cobrado forma visible y donde, a lo largo de los siglos, fieles de todas las naciones se han reunido en peregrinación». La Gruta es el lugar donde el misterio de la Encarnación se hizo presente en la historia y donde comenzó la confesión cristiana en la tierra.
Restaurar este espacio sagrado implica garantizar la continuidad de la fe, la memoria y la devoción en la tierra de la Natividad. A través de esta acción conjunta, las Iglesias de Jerusalén preservan el legado evangélico que les fue confiado y aseguran que los creyentes de todas las tradiciones puedan venerar con respeto el sitio del nacimiento de Cristo.
Desde Belén, la luz de la Natividad sigue proyectándose hacia el mundo, testimoniando la presencia constante del cristianismo en Tierra Santa y la esperanza que emana de la Gruta donde nació el Salvador.
