La comunidad católica estadounidense expresa su preocupación por la finalización del Estatus de Protección Temporal para más de 300.000 haitianos y la grave situación en Haití.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) publicó el 29 de enero un comunicado en el que solicita a la Administración Trump que adopte una postura justa respecto a los inmigrantes haitianos afectados por la próxima finalización del Estatus de Protección Temporal (TPS) el 3 de febrero. Esta medida eliminaría las protecciones legales que actualmente poseen como residentes en Estados Unidos.
El documento, firmado por el obispo Brendan Cahill, presidente del Comité de Migración de la USCCB, y el obispo A. Elias Zaidan, presidente del Comité de Justicia Internacional y Paz de la misma institución, advierte que no existen condiciones seguras ni ordenadas para el regreso de estas personas a Haití.
En los últimos años, Haití ha experimentado un aumento significativo de violencia y desorden, con bandas criminales que controlan amplios sectores de la capital, Puerto Príncipe. Estas organizaciones emplean la violencia sexual como método para infundir miedo y mantener su dominio, según expertos y un informe reciente de Médicos Sin Fronteras, que alerta sobre un incremento alarmante de agresiones sexuales en la ciudad. La organización sanitaria señala que el número de pacientes tratados por abusos sexuales se ha triplicado en cuatro años y que en más de 100 casos hubo múltiples agresores simultáneos, con un promedio de tres atacantes por incidente.
Los obispos expresaron su preocupación por la situación de los haitianos que residen en Estados Unidos y que perderán su estatus legal y permiso de trabajo debido a la terminación del TPS. Destacaron que el Departamento de Estado mantiene una alerta de viaje de Nivel 4 para Haití, que incluye riesgos como secuestros, disturbios civiles y actos terroristas. Además, la Administración Federal de Aviación prohíbe vuelos desde cualquier ciudad estadounidense hacia Puerto Príncipe.
Reconociendo que el TPS es un mecanismo temporal, los prelados renovaron su petición al Congreso para que apruebe una legislación que permita a los beneficiarios de larga duración obtener un estatus legal permanente, independientemente de su nacionalidad. Sin embargo, ante la ausencia de una ley al respecto, señalaron que la responsabilidad recae en el Ejecutivo para actuar con justicia y misericordia.
En este contexto, afirmaron que la Administración Trump aún tiene la oportunidad de “hacer lo correcto: proteger la vida humana, respetar la ley y promover una mayor estabilidad para las personas en este país y más allá”. Solicitaron que se extienda esta ayuda esencial para los haitianos.
Los obispos reafirmaron la solidaridad de la Iglesia en Estados Unidos con todos los haitianos, tanto los que permanecen en Haití como aquellos que residen en Estados Unidos u otras partes. Se encomendaron a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de Haití, para que interceda y sea fuente de fortaleza y consuelo para el pueblo haitiano.
