El arzobispo Wojciech Polak, llama a participar en las iniciativas del Día de Oración y Solidaridad con las Personas Heridas, que se celebra el 20 de febrero.
Arzobispo Wojciech Polak subraya que la violencia sexual provoca heridas profundas y duraderas, cuyos efectos psicológicos, espirituales y relacionales pueden acompañar a las víctimas a lo largo de toda su vida. Muchas personas sufren en silencio, ya sea por temor a compartir su experiencia o por sentimientos erróneos de culpa y vergüenza. El Día de Oración y Solidaridad pretende detenerse junto a quienes han sido dañados y transmitirles que no están solos, brindándoles apoyo incluso cuando nunca lo hayan expresado.
El delegado insiste en que cada persona herida tiene su propio ritmo y camino hacia la sanación, lo que exige una presencia atenta que respete la delicadeza de su situación. Señala la necesidad de aprender a reaccionar, escuchar y acompañar sin aumentar el sufrimiento. En este sentido, advierte que "el silencio ante la violencia puede herir más que las palabras torpes", pues la falta de conocimiento y sensibilidad, así como el silencio, pueden agravar el daño.
El arzobispo Polak recuerda que la violencia sexual no afecta únicamente al ámbito eclesial, sino también a familias, escuelas, grupos juveniles y otros entornos sociales. Por ello, el Día de Oración y Solidaridad invita a cultivar una mayor sensibilidad hacia el sufrimiento de quienes nos rodean. La oración en esta jornada representa un gesto de cercanía cuando las palabras resultan insuficientes y constituye un primer signo de esperanza, así como un compromiso real para ofrecer acompañamiento, respaldo y diálogo de forma constante y responsable.
Los materiales pastorales están disponibles en la página wspolnotazezranionymi.pl, donde próximamente se publicarán detalles sobre los eventos programados. Tradicionalmente, la víspera del Día de Oración y Solidaridad se celebra en el santuario de Jasna Góra el Rezo de Jasna Góra, con oraciones por las personas heridas. Las actividades principales del Día se desarrollan localmente, con oraciones e iniciativas educativas organizadas en cada diócesis por delegados, responsables de prevención y agentes pastorales en comunidades masculinas y femeninas.
Esta jornada se celebra en toda la Iglesia por iniciativa del Papa Francisco y, en España, tiene lugar el primer viernes de Cuaresma. Su primera conmemoración fue en 2017.
