El cardenal Joseph Zen criticó el documento final del Sínodo sobre la Sinodalidad y el proceso sinodal por vulnerar la autoridad de los obispos y permitir interpretaciones diversas.
Durante el consistorio extraordinario de cardenales, el obispo emérito de Hong Kong, Joseph Zen, de 93 años, dirigió una intervención ante el Papa León XIV y 170 cardenales en la que cuestionó el documento final del Sínodo sobre la Sinodalidad y el proceso que lo precedió. Según informó el College of Cardinals Report, el purpurado centró su discurso en la nota acompañante al documento final del sínodo de tres años.
El cardenal empleó los tres minutos que se le concedieron para calificar el proceso sinodal y el documento como una “manipulación férrea” que despoja a los obispos de su autoridad al saltarse su participación en favor del laicado y por tener un resultado predeterminado.
Además, Zen señaló la contradicción en la declaración del Santo Padre, quien afirmó que el documento constituye “magisterio” pero que, a la vez, “no es estrictamente normativo”. Esto permitiría a los obispos diversas interpretaciones que podrían generar divisiones similares a las de la Iglesia Anglicana y no atraerían a anglicanos ni ortodoxos a la comunión con Roma.
El cardenal también afirmó que la invocación constante del Espíritu Santo por parte de los prelados vaticanos en relación con el sínodo roza la “blasfemia”, dado que el Espíritu Santo no puede desdecirse de lo que inspiró en la tradición de la Iglesia durante 2.000 años.
En cuanto a la nota acompañante del Santo Padre, se indica que el Papa afirma devolver a la Iglesia lo que ha surgido a lo largo de estos años (2021-2024) mediante el “escuchar” al Pueblo de Dios y el “discernimiento” del episcopado. El Papa, “saltándose al Colegio Episcopal, escucha directamente al Pueblo de Dios” y denomina esto como “el marco interpretativo adecuado para comprender el ministerio jerárquico”.
Asimismo, el Santo Padre sostiene que el documento es magisterio y “compromete a las Iglesias a tomar decisiones coherentes con lo que en él se afirma”. Sin embargo, añade que “no es estrictamente normativo... Su aplicación requerirá diversas mediaciones”; que “las Iglesias están llamadas a implementar en sus diferentes contextos las propuestas autoritativas contenidas en el documento”; que “la unidad de enseñanza y práctica es ciertamente necesaria en la Iglesia, pero esto no excluye diversas formas de interpretar algunos aspectos de esa enseñanza”; y que “cada país o región puede buscar soluciones más adecuadas a su cultura y sensibles a su tradición y necesidades”.
