Müller afirma que solo la Iglesia conserva la autoridad moral

Müller afirma que solo la Iglesia conserva la autoridad moral

Gerhard Müller afirmó en una entrevista con el diario alemán WELT que la Iglesia Católica es la única autoridad moral creíble frente al poder de los tecnócratas.

En declaraciones a WELT, el cardenal Gerhard Müller sostuvo que, al considerar el mundo en su conjunto, “el Papa y su Iglesia son la única autoridad moral que es creíble: los principios morales se proclaman por sí mismos y no están contaminados por el poder y la influencia”.

El purpurado contrapuso esa misión de anunciar la verdad con la actuación de tecnócratas a los que atribuyó una voluntad de poder. En ese contexto, mencionó al magnate tecnológico Peter Thiel y al escritor ateo Yuval Noah Harari, ambos homosexuales. Según el cardenal, “la nueva teoría de clases supone que los ricos y poderosos tienen un mayor derecho a la vida que la inmensa mayoría de ‘personas inútiles’, como las llama Yuval Noah Harari”. Añadió: “Simplemente deberían ser mantenidas calladas con drogas y programas de entretenimiento”.

Gerhard Müller afirmó que existe “un gran desafío” porque muchas de las personas que logran avances relevantes en tecnología desarrollan ideas inhumanas y muestran, a su juicio, falta de formación filosófica. “La tecnología siempre debe servir a las personas, no al revés”, dijo. También señaló: “Estas personas creen que el progreso tecnológico conduce al progreso moral. Sin embargo, el progreso moral siempre depende del individuo y no puede controlarse colectivamente”. En la misma línea, añadió: “La tecnología puede ayudar, pero se sostiene o se derrumba con la ética. Puedo usar un cuchillo para cortar una manzana o para matar a otra persona. Cualquier medio técnico puede usarse mal”.

El cardenal planteó además: “En un mundo dominado por tecnócratas que se consideran los elegidos, ¿quién define lo que es bueno y lo que es malo?”. Y respondió: “Desde luego, no personas como Peter Thiel. Y Trump puede tener buenas intenciones, pero no es alguien que piense las cosas en profundidad”. Gerhard Müller criticó igualmente al Estado secular moderno, del que dijo que se presenta como neutral, pero que impone una seudorreligión contemporánea bajo el amparo de la “ciencia”. “Un Estado que se declara religiosamente neutral no tiene ni la legitimidad ni la competencia para intervenir en cuestiones éticas y religiosas”, afirmó. “Sin embargo, la política transgrede este principio y llama ciencia a su visión del mundo”. El cardenal comparó esa pretensión con otros precedentes: “La teoría racial también afirmaba ser científica, al igual que la eugenesia científica. Todo eso eran seudociencias, como lo es la ideología LGBT”.

Sobre este último punto, declaró: “Esto no tiene nada que ver con la ciencia porque contradice el hecho biológico de que los seres humanos son hombres o mujeres, aunque pueda haber individuos con trastornos del desarrollo”. Y añadió: “No se puede simplemente inventar algo. No existe el género social”.

El purpurado advirtió asimismo de que no basta con un “cristianismo cultural” y que, en su opinión, eso impediría a las naciones cristianas defenderse de ideologías malignas. “Eso significa que no puedes resistir nada, no puedes afrontar ningún desafío, como la llegada de otra religión que es completamente diferente de la nuestra”, afirmó. “Lo vimos en el nacionalsocialismo y el comunismo”. En ese marco, citó a Dostoyevski: “Dostoyevski dijo: Si no hay Dios, entonces todo está permitido. Sin Dios, no hay moralidad. Un mero cristianismo cultural solo crea ídolos”.

Comentarios
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Elena Ramos
Ayer
El discurso del cardenal Müller es preocupante. Al simplificar cuestiones sobre tecnología y ética a verdades absolutas, deslegitima la diversidad de pensamiento actual. Sugerir que solo la fe resuelve dilemas complejos es un paso atrás en una sociedad que necesita más pluralidad, no menos.
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