Durante la XVII Celebración Interreligiosa Anual por la Paz en Ginebra, la Santa Sede reafirmó su rechazo a la violencia justificada por la religión y destacó la necesidad de una paz basada en la reconciliación y la cooperación.
El arzobispo Ettore Balestrero, representante permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas y otras entidades internacionales en Ginebra, expuso la posición del Papa León XIV sobre la paz, en un acto realizado el 28 de enero en la Iglesia de San Nicolás de Flüe. Este evento, organizado junto con las diócesis de Lausana, Ginebra y Friburgo, congregó a cerca de 300 diplomáticos, embajadores y líderes religiosos para analizar el mensaje del Pontífice con motivo de la Jornada Mundial de la Paz 2026.
En su intervención, Balestrero calificó la celebración como una respuesta contraria a la violencia y al conflicto, describiendo la paz que propone el Santo Padre como "desarmada y desarmante", capaz de ganar sin emplear la fuerza y orientada hacia la cooperación y la reconciliación. Además, exhortó a los diplomáticos a rechazar la "militarización" del lenguaje y a los creyentes a combatir las manipulaciones de la fe que sirven para justificar actos violentos.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, participó en el acto y llamó a la comunidad internacional a no aceptar la violencia como norma en las relaciones humanas y entre naciones. Según sus palabras, "renunciar a la paz significaría aceptar la guerra como lenguaje normal". Subrayó que el mensaje del Papa León XIV no es un optimismo ingenuo, sino una esperanza urgente. En referencia a la situación en Tierra Santa, señaló que los acuerdos de alto el fuego resultan insuficientes, ya que "no hay paz duradera sin justicia, pero no hay verdadera justicia si no se reconoce al otro como persona, y no como instrumento u obstáculo".
Una declaración, leída por el vicepresidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Giles Carbonnier, en nombre de su presidenta Mirjana Spoljaric, alertó sobre la existencia de 130 conflictos armados activos en el mundo y la creciente vulneración del derecho internacional humanitario. El texto destacó que "si debemos dar cien pasos hacia la paz, los primeros son humanitarios" y recalcó que el respeto a este derecho salva vidas y mantiene abierto el camino hacia la paz.
La Cruz Roja Internacional calificó la situación en Gaza como un "infierno en la tierra", enfatizando la gravedad del conflicto en esa región.
La ceremonia incluyó intervenciones de representantes de comunidades cristianas, judías, musulmanas y budistas, acompañadas por la música de coros filipinos y africanos de la parroquia, lo que evidenció la diversidad y la unidad de los asistentes. El acto concluyó con la oración de San Francisco de Asís, dirigida por el obispo Charles Morerod, de la diócesis de Lausana, Ginebra y Friburgo.
