Libero Milone, ex auditor general del Vaticano, ha manifestado su descontento tras la reciente decisión del tribunal vaticano que desestimó su apelación, afirmando que aún desconoce las razones de su destitución.
En una entrevista concedida a EWTN, Libero Milone expresó su frustración ante las deficiencias del sistema judicial vaticano y las irregularidades que, según él, persisten en las finanzas de la Santa Sede. Su destitución en 2017, que ha generado controversia, le ha dejado en una situación de indefensión, dado que el proceso judicial que emprendió no ha aclarado las acusaciones en su contra. La justicia vaticana desestimó su apelación y le impuso el pago de 110.000 euros en costas judiciales, según informó infovaticana.com.
Milone señaló que, pese al tiempo transcurrido, no ha recibido explicaciones claras sobre su destitución ni ha podido acceder a documentos clave del expediente, entre ellos el denominado “documento 61”, que supuestamente contiene los resultados de una investigación sobre él. A pesar de sus reiteradas solicitudes desde 2017, el Vaticano no le ha facilitado el acceso a este documento, lo que le impide conocer las acusaciones que motivaron su cese.
El ex auditor relató que el cardenal Pietro Parolin intentó ayudarle a aclarar la situación, incluso comunicándole que el secreto pontificio sobre el documento había sido levantado. Sin embargo, cuando fue convocado para revisarlo, le informaron que no estaba disponible y que su paradero era desconocido. Además, durante el proceso judicial, se le impidió presentar pruebas que, según él, demostrarían que actuó dentro de sus funciones, ya que el tribunal le exigió retirar más de veinte páginas de documentación que describían su trabajo de auditoría y las irregularidades financieras detectadas.
Milone también mencionó que no se le permitió presentar testigos en su defensa. En la entrevista, subrayó varias irregularidades financieras identificadas durante su tiempo en el Vaticano, entre ellas problemas en el sistema de pagos de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), que permitía modificar el IBAN de destino de las transferencias, dificultando el seguimiento de los fondos.
Durante su mandato, informó sobre quince posibles irregularidades a las autoridades competentes, pero la mayoría de sus informes fueron desestimados y algunos no recibieron respuesta. Asimismo, citó una transferencia de 2,5 millones de euros relacionada con el hospital pediátrico Bambino Gesù, destinada a la construcción de una nueva planta que, según él, nunca se realizó, y cuyo destino final del dinero permanece sin aclarar.
Milone destacó que su función como auditor era identificar y reportar estas situaciones, no investigarlas judicialmente. Recordó su colaboración con el cardenal australiano George Pell en la supervisión de las finanzas vaticanas y sugirió que su destitución y el regreso de Pell a Australia para enfrentar un proceso judicial podrían estar relacionados con su trabajo conjunto.
El ex auditor cuestionó también la presentación pública de las cuentas de la Santa Sede, sugiriendo que los resultados positivos anunciados podrían ofrecer una visión incompleta si solo se refieren a ciertas entidades y no a los estados financieros consolidados del Vaticano. A su juicio, solo estos últimos permiten entender la verdadera situación económica de la Santa Sede.
Milone ha presentado un nuevo recurso ante el Tribunal de Casación del Vaticano, que representa su última oportunidad dentro del sistema judicial vaticano. Expresó su frustración por el impacto que este caso ha tenido en su carrera profesional, ya que ha tenido dificultades para encontrar empleo debido al daño a su reputación. Manifestó asimismo su deseo de reunirse con el Papa León XIV para explicarle su situación y ofrecerle su perspectiva sobre los desafíos financieros que enfrenta la Santa Sede.
