El Vaticano denuncia ante la ONU la explotación de mujeres en la gestación subrogada

El Vaticano denuncia ante la ONU la explotación de mujeres en la gestación subrogada

La Santa Sede ha solicitado a la ONU que se tomen medidas para salvaguardar los derechos de las mujeres y los niños en el contexto de la gestación subrogada.

En una declaración emitida por la Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, se ha enfatizado la necesidad de combatir la violencia y la explotación asociadas a la gestación subrogada, así como de fortalecer la protección de la dignidad de las mujeres y los niños. Este mensaje fue presentado durante un evento paralelo a la 70.ª Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que abordó el tema de la protección de estos grupos vulnerables frente a la explotación.

El documento comienza agradeciendo a los países que apoyan esta iniciativa, como el gobierno de Italia, Turquía y Paraguay, y destaca la urgencia de abordar un asunto en el que "la tecnología y la práctica han superado con creces la ley y la ética". Aunque se reconoce que muchos ven la gestación subrogada como una opción compasiva para quienes desean formar una familia, se subraya que es crucial considerar el contexto completo para determinar si esta práctica respeta la dignidad y los derechos de las mujeres y los niños.

Uno de los aspectos destacados en la declaración es la dimensión económica que rodea a la gestación subrogada. Muchas mujeres que optan por ser madres subrogadas citan la necesidad económica como su principal motivación. Se observa que, mientras las historias de personas adineradas que recurren a esta práctica son comunes, son raras las de mujeres con recursos que se ofrezcan como madres subrogadas. La demanda de niños nacidos a través de esta práctica ha superado la oferta, y se argumenta que medidas como la mejora de la protección social y las oportunidades económicas podrían reducir el riesgo de explotación, disuadiendo a muchas mujeres de participar en estos acuerdos.

La declaración plantea la pregunta de si la industria de la gestación subrogada podría subsistir si se erradicara la pobreza. Además, se menciona que, en lugares donde se permiten los acuerdos comerciales, las potenciales madres subrogadas pueden verse atrapadas en una competencia perjudicial por los padres que las contratan. En países donde la gestación subrogada comercial está prohibida, se ha observado que la compensación económica o los supuestos "regalos" pueden ocultar pagos reales. En algunos casos, las mujeres que no desean participar en estos acuerdos pueden ser presionadas o coaccionadas por familiares, y aquellas en situación de pobreza a menudo carecen de acceso a asesoramiento legal o médico independiente.

El documento también menciona casos en los que se encontraron "más de una docena de niños" bajo el cuidado de niñeras en viviendas alquiladas, mientras sus padres contratantes buscaban nuevas madres subrogadas. La mercantilización de los niños se vincula a prejuicios, como en el caso de diagnósticos prenatales de discapacidades, donde el niño puede ser visto como un "producto defectuoso" en lugar de un "regalo" que debe ser valorado. Esta perspectiva, según el texto, contradice la idea de una sociedad justa donde los niños puedan crecer y desarrollarse adecuadamente.

La declaración también resalta que los niños tienen derechos que deben ser respetados, comenzando por el "derecho moral a ser concebidos en un acto de amor". De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño, que es el instrumento de derechos humanos más ratificado, los niños tienen derecho a conocer a sus padres y a ser cuidados por ellos. La falta de cumplimiento de este derecho no debe ser utilizada como justificación para prácticas que lo vulneren.

A pesar de reconocer el deseo legítimo de tener hijos, la declaración sostiene que los problemas relacionados con la gestación subrogada no pueden ser resueltos únicamente mediante regulaciones. En este contexto, se celebra la decisión de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado de no avanzar, al menos por el momento, en la elaboración de un convenio sobre la filiación jurídica en casos de gestación subrogada.

Finalmente, se hace referencia a las palabras del Papa León XIV, quien ha afirmado que "al transformar la gestación en un servicio negociable, [la gestación subrogada] viola la dignidad tanto del niño, reducido a un 'producto', como de la madre, explotando su cuerpo y el proceso procreativo, y distorsionando la vocación relacional original de la familia". Asimismo, el Papa Francisco ha declarado que "un niño es siempre un don y nunca objeto de un contrato comercial". A la luz de estas consideraciones, la Misión Permanente de la Santa Sede espera que el debate iniciado en la Comisión conduzca a la adopción de nuevas medidas para erradicar esta práctica en todas sus formas y niveles, con el fin de proteger a las mujeres y a los niños de la explotación y la violencia.

Comentarios
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Jorge Rubio
28 minutos hace
El Vaticano puede denunciar, pero ¿quién se atreve a asumir la responsabilidad de frenar la explotación real detrás de la gestación subrogada? Sin medidas concretas que aborden la pobreza y el desamparo, estas palabras solo son un eco vacío en la sala. ¿Acaso no hay nada más que promesas vacías?
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