El Papa León XIV presidió un Consistorio extraordinario con cerca de 170 cardenales en el que se trataron temas clave para la Iglesia, como la sinodalidad, la reforma de la Curia y la formación de sus miembros.
Durante los días 7 y 8 de enero, León XIV presidió un Consistorio extraordinario que congregó a cerca de 170 cardenales para abordar asuntos esenciales, entre ellos la sinodalidad, la reforma de la Curia, la formación de sacerdotes, obispos y laicos, así como la liturgia, reafirmando la vigencia del Concilio Vaticano II. En esta reunión, se optó por un método basado en el diálogo y la escucha, con el fin de avanzar hacia una Iglesia más corresponsable y cercana a los fieles.
El Pontífice destacó la prioridad de atender a las víctimas de abusos sexuales, señalando que el sufrimiento se agrava cuando no reciben acogida ni respuestas claras. Al concluir el Consistorio, anunció la convocatoria de un nuevo encuentro extraordinario para junio de 2026 y propuso que estos se celebren anualmente como un camino de colegialidad y discernimiento.
En su primer discurso ante el Cuerpo Diplomático, León XIV reflexionó sobre un mundo marcado por conflictos, tensiones y el debilitamiento del multilateralismo. Inspirándose en La Ciudad de Dios de San Agustín, advirtió sobre los peligros de sociedades dominadas por el orgullo y el poder, que generan injusticias y guerras, y afirmó que la paz verdadera nace del amor, la humildad y la apertura a Dios.
El Papa reafirmó la defensa de la dignidad de toda vida humana, la libertad religiosa y de conciencia, y la centralidad de la familia, condenando prácticas como el aborto, la eutanasia y la pena de muerte. En sus palabras, afirmó: “A pesar de la trágica situación que tenemos ante nuestros ojos, la paz sigue siendo un bien difícil, pero posible… La construcción de la paz requiere humildad y valentía: la humildad de la verdad y la valentía del perdón”.
Además, agradeció a instituciones, voluntarios y autoridades por la organización del Jubileo de la Esperanza, que reunió a más de 30 millones de peregrinos, y resaltó el papel de los jóvenes, animándolos a ser testigos de Cristo en la vida cotidiana mediante la oración, la amistad y la solidaridad. También recordó el ejemplo de jóvenes santos como Carlo Acutis y Piergiorgio Frassati.
En la celebración del Bautismo del Señor, León XIV presidió la bendición de los niños bautizados recientemente, especialmente aquellos nacidos en circunstancias difíciles, y recordó la tradición de bautizar a los hijos de empleados del Vaticano. En su homilía, explicó que el Bautismo de Jesús inaugura un tiempo nuevo de perdón y salvación, e invitó a los fieles a renovar su propio Bautismo con alegría y coherencia.
El Pontífice afirmó: “El amor providente de Dios se manifiesta en la tierra a través de ustedes, mamás y papás, que piden la fe para sus hijos… El Bautismo, que nos une en la única familia de la Iglesia, santifique en todo momento a todas sus familias”.
Para cerrar la semana, León XIV encomendó la misión de la Iglesia a la intercesión de la Virgen María y animó a todos a ser portadores de esperanza, justicia y paz en un mundo que las necesita con urgencia.
