El análisis de las recientes designaciones episcopales revela la visión del Papa León XIV sobre el perfil de un buen obispo.
Según recoge riposte-catholique.fr, este es el contenido adaptado para su publicación.
El 6 de febrero, Mgr Ronald A. Hicks tomó posesión solemne como nuevo arzobispo de Nueva York en la catedral dedicada a san Patricio, en Manhattan, donde expuso las líneas maestras de su programa, alineado con las directrices del Papa León XIV. En su homilía, afirmó: “Estamos llamados a ser una Iglesia misionera, que catequiza, evangeliza y practica la fe; una Iglesia de discípulos misioneros que forman a otros discípulos y transmiten la fe de generación en generación; una Iglesia que cuida a los pobres y a los más vulnerables; una Iglesia que defiende, respeta y apoya la vida desde su concepción hasta su muerte natural”.
La designación de Mgr Hicks no es la única que el Papa León XIV ha realizado para guiar el rumbo de la Iglesia Católica en Estados Unidos en los próximos años. El 19 de diciembre, apenas un día después de nombrar al nuevo arzobispo de Nueva York, el Santo Padre confió la diócesis de Palm Beach, Florida, a Mgr Manuel de Jesús Rodriguez. Esta diócesis incluye la residencia de Mar-a-Lago, propiedad del expresidente Donald Trump, cuyas políticas migratorias han generado críticas por parte de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. Cabe destacar que Mgr Rodriguez es inmigrante, nacido en República Dominicana, ordenado sacerdote allí y enviado a una parroquia del distrito de Brooklyn, Nueva York, donde servía hasta hace poco a una comunidad mayoritariamente latina de 17.000 fieles.
No obstante, Mgr Rodriguez no adopta una postura confrontativa. Tras su nombramiento, declaró que el presidente Trump “también hace cosas buenas para Estados Unidos y el mundo, pero en materia de migración y política migratoria queremos apoyarle”. Posee formación en derecho civil y canónico, al igual que el Papa León XIV, quien valora esta experiencia jurídica para asignar cargos relevantes, como el de prefecto del Dicasterio para la nominación de obispos en la Curia Vaticana, cargo que ocupa Filippo Iannone, reconocido canonista.
Por su parte, Mgr Hicks ha demostrado capacidad para afrontar situaciones complejas, como en Chicago, donde fue vicario general y auxiliar del arzobispo y Cardenal Blase Cupich, y luego obispo de Joliet, en un estado afectado por la crisis de abusos sexuales. Ahora en Nueva York, debe implementar un plan de compensación de 300 millones de dólares para víctimas, legado de su predecesor, el cardenal Timothy Dolan.
Mgr Hicks es oriundo de la periferia de Chicago, al igual que Mgr Robert F. Prevost. Proceden de suburbios vecinos, separados por apenas 14 manzanas, aunque su primer encuentro fue en 2024 durante una conferencia del cardenal Prevost en Illinois, donde mantuvieron una conversación privada. “Lo encontré claro, conciso, creativo y siempre humilde, capaz de escuchar antes de decidir”, comentó Mgr Hicks.
La cercanía entre Mgr Hicks y Mgr Cupich, figura destacada del sector progresista episcopal estadounidense, ha llevado a algunos a percibir similitudes entre ambos, en línea con el Papa Francisco. Sin embargo, el verdadero mentor de Mgr Hicks fue el cardenal Francis George, predecesor de Cupich en Chicago y líder del sector conservador, además de presidente de la Conferencia Episcopal entre 2007 y 2010. Fue George quien recomendó a Cupich nombrar a Hicks vicario general y quien envió al joven sacerdote a El Salvador en 2005 para dirigir un orfanato llamado “Nuestros Pequeños Hermanos”.
Desde entonces, Mgr Hicks domina el español, lengua materna de la comunidad a la que sirvió en Brooklyn, y ha desarrollado una sensibilidad pastoral acorde con las necesidades de sus fieles.
