El obispo de Barbastro, junto a autoridades locales, recibió a los Reyes Magos y destacó el significado espiritual de la Navidad ante las familias congregadas en la Plaza de la Constitución.
Sus Majestades de Oriente llegaron a Barbastro en la tarde de ayer y, tras recorrer sus calles, se detuvieron ante el portal de Belén de la Plaza de la Constitución. Allí, el obispo de la diócesis aguardaba su llegada junto al alcalde de la ciudad, Fernando Torres, y otras autoridades locales.
Ante las numerosas familias presentes, el obispo destacó el verdadero regalo que todos recibirían, uno que "no cabe en ninguna caja". Explicó que este obsequio "no se puede conseguir en ningún comercio" y que reside en el corazón de cada persona.
Dirigiéndose a los niños, el obispo preguntó quién adivinaba de qué regalo se trataba. Al acertar, confirmó que se refería a "Dios mismo hecho niño", el mayor regalo de la noche. Subrayó que este regalo enseña a amar, perdonar, compartir y cuidarse mutuamente, y que es un obsequio para compartir con los demás, ayudando a ser felices, libres y fecundos.
