La Sociedad Bollandista, fundada por el jesuita Jean Bolland, ha sido reconocida por la UNESCO por su labor en la hagiografía crítica y la conservación de la memoria de la santidad en la Iglesia.
El 17 de abril, la UNESCO inscribió en su Registro de la Memoria del Mundo la obra y el método de los "Bollandisti", destacando la importancia de su trabajo editorial y académico desde el Antiguo Régimen hasta la actualidad. La entrega oficial del certificado tendrá lugar el 29 de enero en la Biblioteca Real de Bélgica, que alberga la Biblioteca de los "Bollandisti" junto con una colección única compuesta por 67 volúmenes de los Acta Sanctorum, sumando 60.490 páginas, además de sus archivos. El 10 de enero, esta institución recibió la visita del cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado y Legado Papal en Bélgica, con motivo del 800 aniversario de la Catedral de los Santos Miguel y Gúdula en Bruselas.
Desde la antigüedad cristiana y durante la Edad Media, se redactaron miles de vidas de santos, con cerca de 15.000 textos en latín. Algunos fueron publicados en el siglo XVI, aunque no siempre siguiendo criterios académicos rigurosos. El padre jesuita Robert Godding, director de la Sociedad Bollandista, señala que hubo quienes optaron por reescribir estos relatos en un latín más correcto o eliminaron fragmentos considerados poco edificantes. A comienzos del siglo XVII, Jean Bolland concibió una edición filológicamente rigurosa y fiel a los manuscritos originales: las Acta Sanctorum, cuya publicación comenzó en 1647 y se organizó conforme al calendario litúrgico. Según Godding, esta obra constituye una extensa colección de hagiografías acompañadas de estudios históricos que analizan todos los aspectos de la vida y culto de los santos.
El reconocimiento otorgado por la UNESCO, respaldado por los comités belga francófono y germanófono del Programa Memoria del Mundo, subraya la relevancia histórica de las colecciones de la Sociedad Bollandista. Este honor, concedido únicamente a otras cuatro instituciones en Bélgica, abarca no solo las Acta Sanctorum impresas, sino también una vasta documentación que incluye aproximadamente trescientos volúmenes con copias de vidas de santos de los siglos XVII y XVIII basadas en manuscritos medievales, algunos ya desaparecidos. Además, existen documentos complementarios y unas ochocientas láminas de cobre empleadas para ilustrar estas obras, que aportan testimonios visuales de objetos y monumentos perdidos, según explica Godding.
De las casi seiscientas inscripciones en el registro de la UNESCO, el padre jesuita destaca que pocas se refieren al patrimonio documental cristiano. Entre ellas se encuentran códices relevantes como el Códice Calixtino de Santiago de Compostela o el comentario al Apocalipsis del Beato de Liébana, pero colecciones tan extensas y científicas como las Acta Sanctorum son poco frecuentes.
Los bolandistas han estado a la vanguardia de importantes descubrimientos. Godding pone como ejemplo la Vita prima de San Francisco, escrita por Tomás de Celano antes que la de Buenaventura, que fue hallada y publicada por ellos. También descubrieron y difundieron la autobiografía dictada por San Ignacio al final de su vida, centrada en los años anteriores a la fundación de la Compañía de Jesús.
Actualmente, la publicación principal de la Compañía es la revista semestral Analecta Bollandiana, fundada en 1882, que reúne artículos académicos y ediciones críticas elaboradas tanto por bolandistas como por especialistas internacionales. Además, gestionan dos series monográficas y han desarrollado dos bases de datos dedicadas a manuscritos hagiográficos latinos y griegos. Este equipo reducido de cinco investigadores —dos jesuitas y tres laicos— trabaja para mantener actualizada la biblioteca especializada en Bruselas, enfrentando diversos desafíos. Participan activamente en congresos internacionales y colaboran con universidades, incluida la Pontificia Universidad Gregoriana, donde Godding imparte clases sobre hagiografía.
La continuidad de esta labor, que preserva la memoria de la santidad cristiana con rigor académico y fidelidad a la tradición, resulta esencial para la Iglesia y la cultura. En consecuencia, el reconocimiento de la UNESCO constituye un respaldo significativo a la tarea de la Sociedad Bollandista, cuyo legado sigue siendo un referente en el estudio crítico de las vidas de los santos.
