La Arquidiócesis de Corrientes ha iniciado una investigación canónica tras la celebración de un matrimonio entre dos personas que se identifican públicamente como transgénero.
El 28 de enero, en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya de Corrientes, Argentina, se celebró un matrimonio entre Solange Ayala, hombre biológico que se presenta como mujer, e Isaías Díaz Núñez, mujer biológica que se presenta como hombre, bajo el rito católico, presidido por el padre Fernando Luis Gómez.
Antes de la ceremonia, el sacerdote consultó con el Arzobispo José Adolfo Larregaín, quien consideró que, basándose en el sexo biológico de los contrayentes, no existía impedimento canónico para la validez del matrimonio. Conforme al derecho canónico, para que un matrimonio católico sea válido debe celebrarse entre un hombre y una mujer bautizados, que consientan libremente y sin impedimentos.
Ayala declaró a Radio Sudamericana que siguieron los procedimientos habituales para la preparación matrimonial y que el sacerdote los recibió cordialmente, explicándoles los pasos a seguir. Tras reunirse con el arzobispo, Gómez informó a la pareja que no había objeciones para su matrimonio, dado que, en términos biológicos, eran un hombre y una mujer. Videos difundidos en redes sociales mostraron momentos de la ceremonia, incluyendo cuando el padre de Ayala acompañó a la novia al altar.
En declaraciones a medios locales, Ayala reconoció que ninguno de los dos era especialmente devoto, pero calificó la boda como un hito personal importante. Añadió que pudieron usar sus nombres actuales en la documentación eclesiástica sin necesidad de regresar a los registrados en sus certificados de bautismo.
Tras la amplia repercusión mediática y la reacción pública, la Arquidiócesis emitió un comunicado el 8 de febrero anunciando la apertura de una investigación canónica para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades relacionadas con la autorización y celebración del matrimonio.
El comunicado subrayó que la Iglesia, “como madre y maestra, cuida especialmente la celebración de los sacramentos” y que el matrimonio, como sacramento, exige el cumplimiento de condiciones esenciales para su validez y licitud, conforme al derecho canónico y la tradición viva de la Iglesia. La omisión de estas condiciones, indicó, distorsiona el significado del sacramento.
Además, la arquidiócesis señaló que no recibió la documentación eclesiástica necesaria antes de la ceremonia y advirtió que, si fuera preciso, se emitirán amonestaciones y medidas disciplinarias canónicas conforme a la ley.
Por su parte, la parroquia Nuestra Señora de Pompeya reiteró que el matrimonio cristiano requiere que las partes sean libres, capaces, sin impedimentos canónicos y que otorguen un consentimiento verdadero, pero declinó ofrecer más detalles por respeto a la privacidad.
El contraste entre la consulta inicial, que supuestamente no detectó obstáculos canónicos basados en el sexo biológico, y el anuncio posterior de que el matrimonio será anulado por decreto ha suscitado atención en Corrientes. No se ha establecido un plazo para la conclusión de la investigación canónica.
