La Catedral de la Almudena acogió a los Reyes Magos, quienes fueron recibidos por el cardenal José Cobo y cientos de niños, en un evento que destacó la importancia de la fe y la amistad.
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La tarde del sábado, la catedral de la Almudena, en Madrid, se convirtió en un preludio de la Epifanía con la llegada de los Reyes Magos de Oriente. Puntuales a las 17h, fueron recibidos con aplausos y saludos por la multitud congregada en el exterior. A las puertas del templo, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, les dio la bienvenida y los acompañó al interior.
Ya dentro de la catedral, cientos de niños y sus familias esperaron con emoción. El cardenal Cobo se dirigió a los pequeños y les recordó que acoger a los Reyes es acoger a los amigos de Jesús. Además, les animó a mirar al cielo, como hicieron los Magos, para encontrar luz en sus vidas. Del mismo modo, subrayó la importancia de la amistad y del amor en la familia.
El arzobispo de Madrid destacó que los Reyes Magos reconocieron a Dios en el portal de Belén y animó a los presentes a descubrir a Jesús en quienes les rodean. Después de sus palabras, Baltasar agradeció la acogida en Madrid. A continuación, Gaspar animó a los niños a pedir paz y alegría en sus cartas, mientras Melchor recordó el largo viaje guiado por una estrella y aseguró a los más pequeños que siempre habrá una estrella para adorar a Jesús.
La recepción concluyó con la entrega de cartas de los niños a los Reyes Magos, en una tarde que convirtió la catedral en un hogar de fe y esperanza para los más pequeños y recordó la invitación a seguir la estrella y reconocer a Jesús entre nosotros.
