El arzobispo Francisco Cerro ha delineado tres directrices para el año 2026, centradas en el Sínodo Diocesano, el jubileo de la Catedral Primada y la promoción de la unidad en la diversidad eclesial.
Francisco Cerro, arzobispo de Toledo, ha presentado su primer escrito dominical del año 2026, titulado "Año Nuevo para la Conversión". En este documento, el prelado subraya la importancia de la conversión y la santidad como una llamada permanente, no como un gesto puntual, sino como una actitud del corazón modelada por el Evangelio. Además, propone tres pautas pastorales para el año.
En primer lugar, Francisco Cerro destaca la relevancia del XXVI Sínodo Diocesano, animando a todas las parroquias, movimientos y asociaciones a participar como grupos sinodales. Este proceso se presenta como una expresión de corresponsabilidad en la misión del Pueblo de Dios. También recuerda la llamada universal a la santidad, que se despliega en la vida de sacerdotes, consagrados y laicos.
Como segunda referencia, el arzobispo resalta el VIII centenario de la Catedral Primada y su jubileo. Expresa su deseo de que todas las parroquias de la archidiócesis puedan peregrinar y entrar por la Puerta Santa para alcanzar la gracia jubilar. Este evento representa una oportunidad para fortalecer la fe y la unidad en la comunidad diocesana.
Por último, Francisco Cerro exhorta a vivir la unidad y la pluralidad como un don y una tarea. La diversidad de carismas y vocaciones constituye una riqueza cuando se vive en comunión. Invita a sanar heridas, superar divisiones y potenciar lo que une a los miembros de la Iglesia. Concluye haciendo un llamamiento a una comunión más profunda y misionera, que se traduzca en actitudes de acogida, diálogo y colaboración, ofreciendo así un testimonio creíble del Evangelio.
