El pasado 15 de junio, el Papa León XIV publicó una encíclica en la que exhorta a los fieles a mantener firme la fe católica ante los desafíos contemporáneos. En el documento, el Pontífice subraya la importancia de preservar la doctrina tradicional y de resistir las influencias contrarias a la enseñanza de la Iglesia.
En su encíclica, el Papa León XIV señala que "la verdad revelada por Dios no puede ser alterada ni adaptada a modas pasajeras" y anima a los católicos a vivir con coherencia los principios de la fe. Además, destaca la necesidad de una formación sólida para enfrentar las corrientes ideológicas que ponen en duda los fundamentos cristianos.
El Santo Padre también reclama a los pastores que refuercen la catequesis y la predicación, a fin de fortalecer la unidad y la fidelidad a la tradición apostólica. En este sentido, insiste en que "la misión de la Iglesia es custodiar el depósito de la fe con celo y amor".
Por último, el Pontífice exhorta a todos los fieles a orar y trabajar por la renovación espiritual de la Iglesia, recordando que "la santidad es el camino seguro para la salvación y la defensa de la verdad".
El Papa León XIV vive en el siglo XXI, pero sus mensajes siguen anclados en épocas pasadas. ¿Cómo se puede defender una doctrina que se niega a evolucionar en un mundo donde la diversidad y la inclusión son esenciales? A la Iglesia le urgen respuestas concretas, no encíclicas vacías.