El arzobispo Rino Fisichella guió a los voluntarios del Jubileo en una peregrinación final a la Puerta Santa, simbolizando el cierre del Año Santo 2025 en un ambiente de seguridad y fraternidad.
El Vaticano fue testigo de la última peregrinación de los voluntarios del Jubileo a la Puerta Santa, un gesto que simbolizó el cierre del Año Santo 2025. A lo largo de este periodo, más de 33 millones de fieles fueron acompañados por una representación de los más de 5.000 voluntarios que prestaron servicio, según se destacó, en un clima de seguridad y fraternidad. El arzobispo Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, afirmó en una rueda de prensa que "la esperanza no decepciona solo porque un camino llega a su fin".
La Basílica de San Pedro y la Via della Conciliazione acogieron esta peregrinación final, marcada por la lluvia y por el espíritu de solidaridad entre los voluntarios. Identificables por sus camisetas verde esperanza, compartieron historias y esperanzas con los peregrinos que cruzaron la Puerta Santa. El recorrido partió de la Plaza Pía, guiado por Fisichella, que alzó la cruz de madera del Jubileo como signo del cierre de esta etapa.
En la misma comparecencia, el arzobispo subrayó que el servicio de los voluntarios se desarrolló en un ambiente de seguridad y fraternidad. Con esta peregrinación concluyó no solo el Año Santo, sino también una experiencia que, para quienes colaboraron en la organización y acogida de los peregrinos, puso de relieve su papel en el desarrollo del Jubileo 2025.
