La Archidiócesis de Zaragoza busca consolidar la sinodalidad en su vida pastoral mediante un proceso que culminará en una Asamblea Diocesana en 2027, definiendo las prioridades pastorales futuras.
La Archidiócesis de Zaragoza ha iniciado la Fase de Implementación del Sínodo, un proceso que busca consolidar la sinodalidad en la vida pastoral. Este enfoque promueve la participación, el diálogo y la corresponsabilidad, integrando el discernimiento comunitario como práctica habitual. Durante este curso y el siguiente, se revisarán diversos temas desde esta perspectiva, permitiendo que parroquias, consejos y grupos sinodales aporten sus reflexiones. Las conclusiones se presentarán en una Asamblea Diocesana en mayo de 2027, donde se definirán las prioridades pastorales futuras.
El objetivo principal de esta fase es experimentar prácticas renovadas que hagan la vida de la Iglesia más sinodal, con miras a una misión evangelizadora más eficaz. La diócesis busca consolidar una espiritualidad sinodal que atraviese la pastoral ordinaria y los procesos de discernimiento. Entre los objetivos específicos se encuentra la renovación de consejos y organismos de participación, así como el acceso a funciones de responsabilidad para laicos, promoviendo la transparencia y la rendición de cuentas.
El proceso implica a todas las realidades eclesiales de la archidiócesis, incluyendo parroquias, consejos y comunidades religiosas. La metodología se centra en el discernimiento comunitario, buscando generar una cultura de sinodalidad. La propuesta se basa en documentos como la Síntesis de la fase diocesana del Sínodo y el Documento Final del Sínodo, además de las orientaciones de la Conferencia Episcopal Española y el Plan Pastoral VITA.
El calendario de actividades incluye encuentros diocesanos, ejercicios de discernimiento y reuniones informativas. En el curso 2025-26, se abordarán temas como el discernimiento eclesial y la renovación de organismos de participación. En el curso 2026-27, se tratarán la rendición de cuentas y la formación al estilo sinodal. El proceso culminará con una Asamblea Diocesana en mayo de 2027, coincidiendo con Pentecostés, donde se evaluará el camino recorrido y se definirán las orientaciones futuras.
