La Catedral de San Patricio acogió la Misa anual del Cristo de Esquipulas, presidida por el cardenal guatemalteco Álvaro L. Ramazzini Imeri.
La celebración tuvo lugar la tarde del domingo 4 de enero. Reunió a unas 1.400 personas y se desarrolló principalmente en español, con lecturas que incluyeron también dos lenguas indígenas de Guatemala. Durante la homilía, el cardenal dijo a los asistentes: “Hoy necesitamos volver a mirar al cielo y descubrir esa estrella, que puede ayudar a la humanidad a encontrar el camino de la paz y la armonía”. El celebrante principal y homilista fue el cardenal Ramazzini, de Huehuetenango (Guatemala). El Cristo de Esquipulas, conocido también como Señor de Esquipulas y Cristo Negro de Esquipulas, forma parte de una tradición devocional guatemalteca cuya festividad se celebra el 15 de enero.
Al comentar las lecturas del día, el cardenal afirmó: “Y el Señor declara en el templo: ’Yo soy la luz del mundo’”. A continuación añadió: “Jesús no dice: Tengo la luz. Dice: ‘Yo soy la luz; y todo el que me sigue no caminará en oscuridad’”. Ramazzini señaló que, en la actualidad, persiste demasiada oscuridad vinculada a la inestabilidad social y política, incluidas “guerras y destrucción”. En ese contexto, expresó: “Es más hermoso vivir en la luz que en la oscuridad”, y lamentó que con frecuencia se elijan caminos que conducen a la inestabilidad y al conflicto armado. También aludió, en cierta medida, a la crisis internacional que involucra a Maduro y a Venezuela. En otro momento, afirmó: “Estamos, sin duda, en momentos de oscuridad”. Y añadió: “Los hechos históricos que se están sucediendo, el último lo que pasó hace dos días, etc., son manifestaciones de cómo, a pesar de la historia que la humanidad ha vivido, no aprendimos que es más hermoso vivir en la luz y no en la oscuridad”.
Al referirse a los milagros de Cristo, el cardenal dijo que, al dar la vista a los ciegos, “creo que eso es lo que el mundo de hoy necesita: necesitamos ver con claridad. Es increíble que la humanidad no aprenda, es increíble. Seguimos ciegos, seguimos viviendo en la oscuridad”. Según afirmó, es la Luz de Cristo la que puede sacar a la humanidad de esa oscuridad.
El cardenal volvió a las lecturas para subrayar el relato de los Reyes Magos: “Estos hombres misteriosos que buscaban al Rey de los judíos, porque tuvieron una revelación – y esta revelación se manifestó a través de un fenómeno natural, una estrella, una estrella que los guió. Hoy necesitamos volver a mirar al cielo y descubrir esa estrella, que puede ayudar a la humanidad a encontrar el camino de la paz y la armonía”. En ese marco, citó palabras del Papa Francisco y del Papa León XIV animando a los pueblos y naciones a buscar esa luz, la luz de Cristo.
En su intervención, habló también de la importancia de la Natividad y de cómo María y José protegieron al Niño Jesús. Además, expresó su gratitud a grupos e individuos en Estados Unidos que han defendido los derechos de los inmigrantes, y se refirió a la relevancia de la devoción guatemalteca al Cristo de Esquipulas.
A continuación, pidió a los fieles que se amen como hermanos y hermanas en Cristo y que sean testigos de la luz del Señor. Mientras bajaba las escaleras del atril, el público aplaudió. Entre los participantes en la gran y colorida procesión de entrada —en la que se portaron un crucifijo e imágenes del Cristo de Esquipulas— estuvieron Óscar Muñoz y Hilda Muñoz, feligreses de Nuestra Señora de Lourdes en Queens Village.
Antes de la Misa, el Sr. Muñoz, de 55 años, explicó a Buenas Noticias: “Esta es una tradición importante que viene de nuestro país y tratamos de conservar nuestras tradiciones aquí (en Nueva York, EE. UU.)”. Y añadió: “Por eso participamos”.
