Le Parisien informa de que más de una treintena de eclesiásticos han sido identificados por interacciones en la web vinculadas a contenidos pornográficos.
El diario señala que “más de una treintena de hombres de Iglesia han sido identificados como «problemáticos» en sus interacciones en la web, en relación con contenidos pornográficos”, y añade que algunos “ejercen además responsabilidades importantes en diócesis, junto a embajadores de la Santa Sede o, en ocasiones, en contacto con niños”.
Entre los ejemplos citados figura “este sacerdote mediático, que había comentado los funerales del Papa Francisco en CNews” y que, según el periódico, sigue cuentas “repletas de hombres muy jóvenes semidesnudos”. También menciona “otro religioso” que sigue una página de Facebook en homenaje a los “indonesios sin camiseta”, así como “un vicario parisino” conectado a páginas con “tendencias” de “hombres homosexuales”, incluida la de “Brad”, que ofrece “vídeos sexuales” en OnlyFans. El artículo alude, además, a numerosos seguimientos de “acompañantes masculinos” y precisa: “contenido pornográfico o erótico homosexual, en la inmensa mayoría de estos eclesiásticos”.
El texto recoge igualmente las dudas de algunos fieles al ver a sacerdotes considerados más conservadores seguir en redes sociales cuentas con fotos de hombres con el torso desnudo, presentándolo como una forma de difundir una visión “viril” de la fe católica.
El medio vuelve sobre el caso del abbé Hammel, apartado recientemente de su ministerio en la diócesis de Estrasburgo por corrupción de menores, solicitud de imágenes pornográficas a menores y acoso sexual. Según el periódico, tenía dos cuentas en una red social: en una comentaba y compartía contenidos pornográficos “basura”, y en la otra, descrita como más “legal”, seguía contenidos considerados impropios para un eclesiástico.
El diario sostiene que no se trataría de un caso aislado y recuerda el ejemplo del obispo auxiliar de Rennes Mons. Bondu, de quien se indicó que en Facebook marcaba “me gusta” tanto a la Grande Loge nationale de France como a Tsahal o a contenidos homoeróticos. Posteriormente, anunció que dejaba Facebook y después retiró esa publicación de su perfil.
Sobre si se trata de un problema, el texto responde afirmativamente y cita a Natalia Trouiller, periodista y denunciante: “«estos religiosos son personas comprometidas en la pastoral del matrimonio o en la catequesis con jóvenes. Espacios donde se defiende con fuerza el discurso sobre la familia y la pareja. Sin embargo, en la Iglesia, la práctica de la homosexualidad se describe como un pecado. Se culpabiliza a numerosos jóvenes que descubren que sienten atracción por personas del mismo sexo. Los mismos mantienen ese discurso el domingo en la misa… pero adoptan una actitud opuesta por la noche, delante de su ordenador», analiza Natalia Trouiller, periodista y denunciante”.
El artículo añade que la cuestión no se limita a Francia y recuerda que en 2023 medios alemanes revelaron una auditoría interna de la diócesis de Colonia, que detectó cientos de conexiones a sitios pornográficos desde ordenadores diocesanos, atribuidas a quince personas, entre ellas un “alto miembro del clero”.
El texto menciona, además, que los expertos citados por el diario —entre ellos un médico— apuntan, entre otros factores, a la ausencia de formación específica en los seminarios, al desfase generacional entre formadores de mayor edad y seminaristas más jóvenes, y a la atracción sexual por adolescentes que deriva en adicción a la pornografía o incluso incita a actos más graves. Añade asimismo que no señalan el aislamiento, la falta de formación de los sacerdotes una vez ordenados ni el hecho de que la crisis de la Iglesia continúe extendiéndose.
