El Vaticano ha autorizado nuevamente la beatificación del arzobispo Fulton Sheen, tras superar retrasos causados por disputas legales y cuestionamientos sobre su gestión.
El Papa León XIV ha autorizado la beatificación de Augusto Rafael Ramírez Monasterio y María Ignacia Isacchi, además del reconocimiento de virtudes heroicas de varios siervos y siervas de Dios.
Durante una audiencia con jóvenes de la Acción Católica Italiana, el Papa León XIV destacó a Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis como ejemplos de vida cristiana y promotores de la paz.
La parroquia madrileña organiza una semana de actividades para conmemorar la canonización del médico venezolano, que será proclamado santo en Roma, destacando su legado de servicio a los más necesitados.
La Iglesia celebra hoy la festividad de San Januario, obispo y mártir, conocido por el milagro de la liquefacción de su sangre en Nápoles, un fenómeno que se repite desde 1389.
San Luis de Francia, recordado cada 25 de agosto, fue un monarca ejemplar cuya vida estuvo marcada por su devoción religiosa y su compromiso con la justicia y la caridad.
El 23 de agosto, la Iglesia Católica conmemora a Santa Rosa de Lima, la primera santa del continente americano, reconocida por su vida de oración, mortificación y servicio a los más necesitados.
La Iglesia Católica conmemora hoy a San Pío X, conocido como el "Papa de la Eucaristía", quien promovió la comunión diaria y facilitó el acceso de los niños a este sacramento.
Hoy, 15 de agosto, la Iglesia Católica celebra la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, una de las fiestas marianas más importantes del calendario litúrgico. Este día conmemora la creencia de que María, la madre de Jesucristo, fue llevada en cuerpo y alma al Cielo al término de su vida terrena. Se trata de un dogma de fe para los católicos –compartido también por la tradición de las Iglesias orientales bajo el nombre de Dormición de María– que afirma que la Madre de Dios no sufrió la corrupción del sepulcro, sino que fue glorificada plenamente junto a su Hijo. Conviene no confundir este misterio con la Ascensión de Jesús: en la Ascensión, Cristo sube por su propio poder, mientras que en la Asunción María es elevada por el poder de Dios.
